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viernes, 30 de enero de 2015

Algunos "Quickwins" en seguridad de la información

En algunas organizaciones existe una fe ciega en que el mejor camino para mejorar la seguridad es gastar más y más dinero en hierro y licencias. Más firewalls, más IDS y el WAF más caro. Sin embargo, en este post me gustaría repasar tres actividades básicas para mejorar la seguridad de una organización, que no necesariamente requieren comprar ningún hardware o software adicional.



La primera de estas actividades es el bastionado de los sistemas. Bastionar o asegurar correctamente un sistema no es una tarea complicada. Existen multitud de guías específicas sobre cómo bastionar sistemas concretos, pero incluso realizando un bastionado básico se puede incrementar en gran medida la seguridad de una infraestructura sin tener que invertir un esfuerzo desmesurado en ello. Los pasos básicos a seguir para bastionar un sistema son:
  • Elimina o al menos deshabilita los servicios de red y los programas innecesarios, dejando únicamente habilitados aquellos que son necesarios para que el sistema desempeñe su labor. De esta manera se reduce drásticamente la superficie de exposición del sistema.
  • Revisa los usuarios existentes en el sistema, cambiando contraseñas por defecto y minimizando los permisos de cada usuario de manera que tengan los mínimos necesarios para desarrollar sus actividades.
  • Documenta los servicios de red necesarios y los puertos usados por cada uno de estos servicios. Esta documentación será de mucha utilidad para diseñar las reglas a implementar en los firewalls de red.
  • Mantén el sistema actualizado al último nivel de parches de seguridad publicados por el fabricante. Esta actividad es básica para prevenir que un atacante utilice vulnerabilidades conocidas para comprometer la seguridad del sistema.
  • Instala y mantén un firewall en el servidor (puede ser el propio firewall de Windows o un IPtables en el caso de linux) permitiendo únicamente el tráfico entrante y saliente que sea estrictamente necesario. Filtrar el tráfico entrante permite garantizar que aunque algún servicio no necesario se haya dejado habilitado por error, éste no será accesible desde la red. Filtrar el tráfico saliente puede permitir mitigar el impacto causado por una infección de malware que intente abrir conexiones salientes, y prevenir la fuga de datos usando conexiones de red a servicios que el servidor realmente no requiere.

Otra actividad básica a desarrollar es definir, implementar y mantener un programa de gestión de vulnerabilidades adecuado para la organización.

Si queremos gestionar las vulnerabilidades de nuestros sistemas, debemos seguir los siguientes pasos básicos para su correcta gestión: detectarlas, clasificarlas, priorizarlas, asignarlas, resolverlas y verificar su correcta resolución: 

  1. Detectar: Hay múltiples fuentes o vías que debemos usar para detectar las vulnerabilidades existentes en nuestros sistemas. Las más comunes serán los avisos de alerta temprana de CERTs o de los propios fabricantes, los resultados de los escaneos de vulnerabilidades periódicos que se deberían realizar sobre la infraestructura y las aplicaciones y los resultados de las pruebas de penetración que se realicen.
  2. Clasificar: Una vez detectada una vulnerabilidad, el siguiente paso a realizar debería ser clasificarla según el riesgo que suponga para nuestra organización. Para ello, se deberían considerar factores como el impacto que podría suponer, y la facilidad de explotación. Dado que la resolución de vulnerabilidades es un proceso que puede llevar días, semanas o incluso meses, aquellas vulnerabilidades que sean consideradas más críticas deberían ir acompañadas de un plan de acciones compensatorias para mitigar el riesgo que suponen hasta que sean definitivamente solventadas.
  3. Priorizar: Una vez clasificadas según su riesgo, deberán priorizarse. Estos es, definir un tiempo límite en el que cada vulnerabilidad debería estar resuelta. El estándar de seguridad en datos de tarjetas de pago PCI DSS propone un mes de tiempo límite para las vulnerabilidades más críticas y tres meses de tiempo límite para el resto. En cualquier caso, tanto los niveles de clasificación como los tiempos de resolución deberían adaptarse a la realidad de cada organización.
  4. Asignar: El siguiente paso es asignarlas. Es decir, determinar de quien es la responsabilidad de resolver cada una de las vulnerabilidades dentro del plazo correspondiente.
  5. Resolver: El responsable de resolver cada vulnerabilidad deberá encontrar la solución a la misma, seguir el proceso de la organización para la gestión de cambios, es decir, probarla adecuadamente para descartar cualquier impacto negativo derivado de ésta y proceder a su resolución.
  6. Verificar: Por último, se debe verificar que la solución resuelva la vulnerabilidad de manera eficaz.



Por último, quisiera hablar de la concienciación en seguridad de la información dirigida a los empleados y proveedores de la organización.


Más de una vez he oído a profesionales de seguridad argumentando que las acciones de concienciación no son efectivas y que por mucha concienciación que se realice, el factor humano seguirá siendo el principal riesgo de cualquier organización. Mi opinión al respecto es que la concienciación sí es efectiva e indispensable,  aunque no por ello suficiente. Dicho de otro modo, es cierto que concienciar al personal no elimina los riesgos de seguridad que provienen de errores humanos pero sin duda los mitiga y en todo caso evita que los usuarios puedan escudarse tras el desconocimiento al perpetrar ciertos tipos de acciones que comprometan la seguridad de los activos de información de la organización.


Por supuesto, existen más acciones que se pueden llevar a cabo sin una gran inversión económica para aumentar el nivel de seguridad de las organizaciones, como por ejemplo segmentar correctamente la red, establecer procesos de desarrollo seguro, de gestión de cambios, de respuesta ante incidentes, etc. Sin embargo, los tres propuestos considero que son una excelente base por la que empezar a mejorar la seguridad de nuestra organización.

jueves, 21 de febrero de 2013

Ciber granitos de arena

Cuando oímos hablar de Ciberseguridad en infraestructuras o servicios críticos, es frecuente pensar que se trata de una materia muy compleja y totalmente ajena a nosotros. Sin embargo, esto no se totalmente cierto. Obviamente, se trata de una disciplina compleja debido al continuo avance de las tecnologías de la información, así como al efecto globalizador y “anonimizador” que supone Internet. Pero esto no quiere decir que nos sea ajena. Todo lo contrario, como veremos a continuación.

En la actualidad la gran mayoría de servicios que utilizamos día a día requieren directa o indirectamente de los sistemas de información. La emisora de radio que nos despierta por la mañana, la empresa distribuidora que lleva nuestra marca de café preferida al supermercado de nuestro barrio, la empresa municipal que gestiona los semáforos o el sistema de transporte público de nuestra ciudad, o las grandes generadoras y distribuidoras eléctricas que producen y transportan la energía que necesitamos en nuestra casa y en nuestra oficina. Hoy día no es posible funcionar sin hacer un uso intensivo de sistemas de información.

Por lo tanto, al tratarse de servicios que dependen de los sistemas de información para su correcto funcionamiento, son servicios que tienen un cierto nivel de riesgo de verse afectados por un ciberataque. Riesgo que en caso de materializarse puede afectar directamente a nuestro día a día al quedarnos sin radio, suministros alimentarios o energía, entre otros muchos servicios que pueden verse afectados por un ciberataque. 

 Así pues, como vemos, la Ciberseguridad no nos es tan ajena como podríamos pensar. Más aún, todos tenemos parte de responsabilidad en mantener y mejorar la Ciberseguridad de nuestro país. Y no me refiero tan sólo a exigir a las autoridades y organizaciones que inviertan los recursos suficientes para proteger los servicios que nos prestan, sino también a cuidar la seguridad de nuestros propios sistemas de información.

¿Y qué tendrán que ver nuestros ordenadores, tablets o Smartphones con la seguridad de las Infraestructuras y los servicios críticos? Pues más de lo que en un primer momento podríamos imaginar.

Una de las principales amenazas que afectan a los sistemas de información de las organizaciones, son los ataques distribuidos de Denegación de Servicio (DDoS en inglés). Este tipo de ataques consisten en inundar los equipos de la organización objetivo del ataque con tal cantidad de peticiones que no sean capaces de procesarlas y acaben bloqueándose. Por ejemplo, imaginemos la página web de un banco en la que se ofrecen servicios de banca on-line y que está preparada para dar servicio hasta a 100.000 usuarios concurrentes. Si un atacante consigue que se realicen peticiones por parte de, por ejemplo, 10 millones de usuarios a un mismo tiempo, sin duda la página web del banco no será capaz de procesar todas las peticiones y acabará bloqueándose.

Sin embargo, un atacante no se comprará 10 millones de ordenadores para perpetrar este tipo de ataque, si no que utilizará una botnet, o lo que es lo mismo, una red de ordenadores ‘zombies’. Este tipo de redes, se componen de ordenadores personales que han sido infectados por un programa malicioso y que pueden ser utilizados para, entre otras funciones, colaborar en este tipo de ataques sin que el propietario de la máquina sea consciente de ello.

Por tanto, cuando tenemos nuestro ordenador de casa infectado, podemos estar siendo cómplices involuntarios de ciberataques u otros tipos de delitos telemáticos.

Así pues, todos podemos colaborar en aumentar la seguridad de los servicios e infraestructuras críticas de una manera sencilla, tomando una serie de medidas de seguridad básicas en nuestros propios ordenadores para evitar que pasen a formar parte de una de estas redes zombis. A continuación, enumeraremos algunas de estas medidas sencillas que podemos adoptar para mejorar la seguridad de nuestros equipos:
  1. Mantén siempre tu sistema operativo actualizado.
  2. Mantén siempre tu navegador web actualizado.
  3. Instala y mantén actualizado un programa antivirus en tu equipo.
  4. Evita acceder a enlaces o páginas no confiables.
  5. Nunca descargues ni ejecutes archivos desde páginas no confiables.
  6. No descargues ni abras adjuntos sospechosos en correos electrónicos.
  7. Evita conectar tus lápices USB en ordenadores no confiables.
  8. Toma, al menos, las mismas precauciones en la red que tomarías en el mundo real.
  9. Usa tu sentido común también en Internet.
  10. No dejes de visitar blogs relacionados con la ciberseguridad :)